lunes, 30 de noviembre de 2015

De Tevenet a Anquela


No han transcurrido ni 24 horas de la noticia de la destitución de Luis Tevenet por parte de la SD Huesca y, más si cabe después de ver la emotiva despedida del técnico sevillano, me gustaría reflexionar sobre ella. 

Sé que me falta muchísima información para poder emitir juicios certeros pero no es esa mi intención sino la de plasmar mi opinión con toda la subjetividad posible. Allá voy.

Tevenet

Habrá quien diga que a Luis Tevenet se le recordará por haber devuelto al Huesca a la Segunda División en una temporada de récord. Pero sinceramente pienso que hay que decir mucho más del sevillano.

En mi opinión, Luis Tevenet ha demostrado una gran personalidad en el banquillo azulgrana, algo que por otra parte - y espero que cambie- no ha sido precisamente motivo de agrado entre los regidores del club. La tuvo cuando hizo debutar a Álex García sentando a Scardina, sentando a Camacho cuando no estaba fino o alineando a Juan Esnáider cuando muchos cuestionaban al joven delantero y estoy convencido de que la ha tenido hasta el final poniendo sobre el verde a los que él pensaba que más iban a luchar por el escudo de la SD Huesca.

Manejó a la perfección un vestuario que fue capaz de levantarse del palo sufrido en Tarragona para terminar logrando el ascenso. Imposible olvidar su gestión de la desagradable situación que supuso la expulsión de Manolo en Tarragona. Estoy convencido de que en otros tiempos el jugador no hubiera vuelto a vestir la elástica azulgrana, pero Tevenet supo recuperarlo, hacerlo un jugador clave en la eliminatoria contra el Huracán y convertirlo, seguramente contra todo pronóstico, en uno de los bastiones de la plantilla esta temporada.

Un único punto de los últimos doce en juego le han condenado si bien, como comentaré más adelante dudo que sean los resultados la causa raíz de su cese. Sea como fuere, se va un entrenador del que guardaré gran recuerdo - sin haberlo conocido personalmente - porque me ha transmitido profesionalidad y generosidad. ¡Suerte!

Los mandamases

Se mire por donde se mire, cesar a un entrenador siempre es un fracaso del club ejecutor así que también hay que valorar la gestión de la planta noble en el caso de Tevenet.

Este verano acogí con mucha ilusión el cambio de rumbo que anunció el club. Pienso que las llegadas de Lalo Arantegui,  Pedro Braojos y Josete Ortas suponen un soplo de aire fresco y espero que dulcifiquen un poco la imagen de un club que estaba empezando a deteriorarse a velocidad de crucero. El cambio acarreó el peaje de la marcha de Luis Helguera y la incógnita de cómo podía afectar a un vestuario fuertemente vinculado al cántabro.

Enseguida por esa fuente inagotable que combina sabiduría popular y burdas patrañas, los "mentideros oscenses" se empezó a comentar que Tevenet no gozaba de la confianza de los nuevos gestores y se hablaba de Anquela como futuro sustituto.   

Hoy el tiempo, único juez certero, confirma esa tesis y uno no puede sino preguntarse por qué no se tomó la decisión antes de comenzar la temporada. En aquel momento hubiera sido sorprendente, sí, pero creo que lo hubiéramos entendido.

Ahora, se me plantean muchos interrogantes y en todos sale mal  parado el club porque me queda la sensación de que se han malempleado tres meses de competición. Insisto en que me falta muchísima información y más en un mundo tan retorcido como éste del fútbol, pero es la sensación que tengo.

La plantilla

No me quiero olvidar de la plantilla en este análisis. Igual que en esta misma bitácora he dicho en alguna ocasión que me parecía que Tevenet no había puesto a los mejores jugadores sobre el terreno de juego, tengo clarísimo que aquellos por los que Tevenet ha apostado son los que verdaderamente han dado el callo en los entrenamientos.

Creo que hay suficiente nivel en la plantilla como para no tener que andar pensando en revoluciones invernales y creo también que más de un jugador está rindiendo - y lo que es peor comportándose- muy por debajo de lo que sería exigible.

Anquela

Terminaré con un mensaje optimista y es que confesaré que tengo especial debilidad por Anquela. Todavía recuerdo aquel partido contra el Alcoyano en 2005. Eran otros tiempos y entonces lograr la permanencia era una gesta.

Con Jesús Viñuales en la Presidencia, el banquillo azulgrana vivió un festival de idas y venidas. El cese de Ángel Chamarro, tras una especie de casting de entrenadores, trajo la primera versión de Fabri en Huesca. Al gallego, en los pocos días que estuvo, le dio tiempo de decir a la prensa del equipo rival que se veía perdedor (explicó que era para que se confiaran y de hecho se ganó el partido) y de suplicar en los micrófonos de Radio Huesca que le dejaran marchar al Almería ("si no, dejo el fútbol", le espetó a Luis Abadías) como finalmente sucedió. Con el equipo en descenso y los jugadores trabajando en unas condiciones más que rudimentarias apareció el jienense Juan Antonio Albacete "Anquela" y se llegó a la penúltima jornada (última como locales) con opciones de salvación.

Hubo puertas abiertas en el Alcoraz pero ni por asomo lleno. Roberto, que se había pasado media temporada lesionado por diversas dolencias hizo el 1-0 en la primera parte pero poco duró la alegría pues Miku (sí el delantero venezolano actualmente en el Rayo) materializó la igualada. En la segunda parte, y con un empate que tenía muy mala pinta para la permanencia, el Huesca se quedó con diez y y el partido, como el Alcoraz, adormecido.

Fue entonces cuando emergió la figura de Anquela que puesto en pie y sin que aparentemente viniera a cuento se puso a bracear en dirección al árbitro. Éste, con paso decidido se acercó y le enseñó la roja (entonces no se hacía esa estupidez de ahora de no sacar la tarjeta a los entrenadores) mientras Anquela se seguía desgañitando. 

El Alcoraz despertó a base de ira y un latigazo de Roberto en las postrimerías del partido selló la salvación. Preguntado después por su expulsión, Anquela confesó que no protestaba nada concreto. Que simplemente vio que el partido se moría y que había que hacer algo para cambiarlo y que, dadas las circunstancias, éso era lo único que se le había ocurrido.

Creo que Anquela puede encajar perfectamente en el club y en la ciudad y por eso miro el futuro con optimismo, aunque eso no me quite el regusto amargo de ver salir del Huesca a alguien a quien considero honrado.

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Ps.: Me hubiera gustado incluir en esta entrada una foto del día del ascenso, cuando Luis Tevenet salió a la rueda de prensa rodeado de todos sus ayudantes. Fue un detalle que me encantó y que pienso dice mucho de su forma de trabajar. Si alguien me la hace llegar, por supuesto la subiré agradecido.

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Actualización 01/12/2015

Muchísimas gracias a quienes me habéis enviado la fotografía que solicité y que ya preside esta entrada. Desconozco el autor así que no puedo citarlo. Por supuesto que si me decís quién hizo la foto publicaré gustoso el nombre. ¡Muchísimas gracias! 


jueves, 26 de noviembre de 2015

No es un día cualquiera

Apresurado y con la cabeza ocupada en mil cosas enfilaba ya los últimos cien metros que me separaban de casa. Un día más. Un día cualquiera.

Enfrente de mí, una anciana se detiene ante un cartel, que con varias fotos de niños, señala una guardería. Con toda su alma y una sonrisa tiende un beso en la punta de sus dedos y toca la mejilla de un niño. Y así con todos.

La miro y sonrío. Me mira y sonríe. Ya no me acuerdo de qué era lo que angustiaba mi cabeza. Ya no es un día más. No es un día cualquiera. 

martes, 24 de noviembre de 2015

SD Huesca 0 - Real Oviedo 1

Llevo desde el sábado sin ninguna gana de escribir la crónica de lo sucedido en el Alcoraz entre la SD Huesca y el Real Oviedo. 

Y es que, oigan, uno también se apasiona y debo reconocer que me fui enfadado cual simio del campo, con la incomprensión que me produjo (y todavía me produce) un penalti que jamás se debió señalar y la rabia de saber que la expulsión de Iñigo López es más fruto de las dotes interpretativas del veterano guardameta del Real Oviedo, Esteban, que de los deméritos agresivos del central riojano.

Pasado un tiempo prudencial, las bilis van volviendo a sus tareas cotidianas así que voy a intentar escribir algunas reflexiones sobre el partido con toda la subjetividad que conlleva mi cerril forofismo hacia la SD Huesca pero intentando colocarme la bufanda azulgrana de manera que no me nuble en exceso la visión.

El partido

Fútbol, lo que se dice fútbol vimos poco. La tarde, infamemente ventosa, invitaba poco para ello y sobre todo en la primera mitad fue prácticamente imposible gestionar el esférico con algo de criterio. Algún destello de Luis Fernández, un paradón de Whalley a Linares y poco más nos deparó el primer tiempo.

Aun con Eolo algo menos crispado, el segundo tiempo no fue mucho mejor. Eso sí, pareció dar un paso adelante el Huesca aunque los porteros eran gélidos convidados de piedra de un choque con aroma a empate. Fruto de ese empuje, un saque de esquina que casi se cuela directo y que termina con Iñigo López directo a los vestuarios.

Y con la grada a punto de nieve digiriendo las noticias que llegaban de la televisión (la expulsión era a todas luces injusta) llegó la jugada del penalti que, sinceramente, me dejó (y perdonen la expresión) con cara de haba. Habrá quien diga que hay contacto, que se puede pitar, que Carlos David peca de pardillo. Pero lo siento, ese penalti no se debe pitar igual que justo es decir que minutos antes se debió señalar un derribo clarísimo de Jesús Valentín a Miguel Linares.

La indignación, por cierto, no debe tapar que entre la expulsión y la pena máxima tuvo Darwin Machís la opción de haber cambiado el sino del partido, pero falló después de haber hecho lo más difícil.

A partir del penalti, mucha ira, demasiadas tarjetas y nada de fútbol así que los tres puntos se marcharon para Oviedo.

Los futbolistas

Uno empieza a estar ya harto de ver como semana sí semana también algunos futbolistas olvidan su condición de deportistas y se comportan como auténticos mequetrefes indignificando esta maravillosa profesión y siendo un ejemplo nefasto para los más pequeños. 

Me parece repugnante lo que hizo Esteban. Me sentó a cuerno quemado la actitud de Miguel Linares al retirarse del campo que un día fue también el suyo. Pero ojo cuidado a lo que hace Juanjo Camacho, Capitán de la SD Huesca, en el lanzamiento del penalti del Real Oviedo.




El árbitro
Me niego a pensar que exista una oscura conspiración contra la SD Huesca. No puedo admitir que un colegiado salga al terreno de juego con la intención manifiesta de perjudicar a un equipo. 

Si bien es cierto es que la SD Huesca no está teniendo fortuna en este aspecto y algún punto ha volado del Alcoraz de manera inmerecida, no hace falta irse demasiado tiempo atrás en el tiempo para encontrar otros momentos con decisiones más dulces. Confío en que todo llegue y quede compensada tanta fatalidad.

Eso sí, igual que señalo abiertamente a algunos jugadores como grandes dificultadores de la impartición de justicia debo decir que es preciso que se erradiquen determinadas actitudes por parte de los colegiados que ningún bien hacen al deporte: sacar las tarjetas como si sacudieran al amonestado, gesticular en exceso,  perder las formas con los deportistas o la redacción sibilina de las actas deberían ser conveniente afeados por los estamentos competentes. 

Basta ver la actuación del colegiado Prados García ante el guardameta del Rácing de Santander, Ceballos, para comprender a lo que me refiero. 12 partidos le cayeron al cancerbero...

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Un mensaje esperanzador

Afortunadamente no todo fueron malas noticias. Óscar Whalley se reivindicó con un partido soberbio y vi un detalle que me encantó. En plena vorágine de nervios Bambock perdió dos balones que casi costaron sendos goles visitantes. Lejos de abroncar al joven jugador francés, en aquel momento visiblemente tocado físicamente, Iñigo Ros, Carlos David y algún compañero más fueron a arropar al centrocampista galo demostrando algo para mí fundamental teniendo en cuenta todo lo que queda por delante: hay EQUIPO.