jueves, 27 de julio de 2017

Battiato

No es de ese día pero no se me ocurre mejor recuerdo del concierto de Battiato que esta foto de @GarciaArantzazu

El primer equipo de música que vi en mi vida fue el de JL en casa de Santas. Por aquel entonces, mi hermano y yo teníamos una cinta de vídeo VHS siempre en guardia para grabar ipso facto aquellas canciones, más bien retazos, que nos gustaban del repertorio que se emitía por televisión. Posteriormente las devorábamos una y otra vez poniendo a prueba los cachitos de hierro y cromo. No es de extrañar, por tanto, que me impresionara la nitidez y limpieza que emanaban esos altavoces en los que sonaba – de manera analógica – Franco Battiato.

Tan embelesado me quedé que no tardó mucho JL en regalarme una cinta de cassette con ese “Nómadas” de ese cantante italiano que a mi padre tanta gracia le hacía cuando lo veía cantar “Yo quiero verte bailar” sentado sobre un taburete en esas grabaciones de la cinta de vídeo catalogada con el número 6 en nuestra videoteca particular.

Eran otros tiempos y el “modus-escuchandi” era bastante diferente al actual: Al mismo reproductor de cassette que utilizábamos para los juegos del Spectrum acoplaba unos auriculares de diadema cuya máxima sofisticación era la espuma naranja que envolvía los dos círculos de plástico unidos por un metal y así devoré una y otra vez la cinta del artista italiano mientras, con un folio pautado como plantilla para evitar los renglones torcidos, escribía - con una letra mucho más decente de la que tengo ahora- un trabajo sobre Félix Lafuente.

Reconozco que le perdí la pista a Battiato, aunque sus letras inverosímiles siempre permanecieron en mi memoria. En algún momento llegué a pensar que las letras en castellano eran traducciones perversamente infieles a las letras originales, pero nada más lejos de la realidad. A fecha de hoy tengo claro que el italiano prefiere “la ensalada a Beethoven y Sinatra”, que aunque nos pongamos perfumes y desodorantes somos arenas movedizas y que él no es el culpable de que exista la imbecilidad (mensaje francamente tranquilizador). 

Battiato con barba
Hará cinco seis años deambulé por la red en busca de información sobre su devenir artístico tras su innegable éxito en la piel de toro. Fue así como supe de su concierto en Bagdad con Battiato mimetizado entre alfombras persas y sobre todo embutido en una barba que, según rezaba la web donde le leí, le debió de traer más de un quebradero de cabeza en algún aeropuerto occidental.

Y, exceptuando algún vídeo de sus actuaciones por España, poco más supe hasta el pasado 15 de julio en el festival Pirineos Sur. Ovacionado nada más bajar de la furgoneta que le condujo desde Formigal al pantano de Lanuza, me impactó sobre manera el respeto que Battiato se ha forjado. Envejecido, a pesar de la coleta en la que recogía su canosa melena, apareció en el escenario bastante antes de lo previsto pues se invirtió el orden previsto en las actuaciones. Enjuto, quejoso del frío pirenaico se sentó, se colocó sus auriculares e hizo el silencio con su interpretación de “L’Ombra della Luce” (“la sombra de la luz”), una de esas canciones en la que su voz se embute entre la música en perfecta armonía fundiendo espacio y tiempo ("no time, no space")

No cantó “Nómadas” ni la solicitadísima “Centro de gravedad”. Prácticamente todo el concierto fue en italiano y el concierto fue breve, pero creo que la mayoría de los espectadores salimos satisfechos del concierto. Y ligeramente emocionados, me atrevería a decir, al son de esos cascabeles del Katakali del “Voglio verte danzare” (“Yo quiero verte danzar”) que en los 90 interpretaba sentado sobre un taburete pero que, en este caso, cantó paseando por el escenario mientras nos sumergía en la antítesis de esas “basuras musicales” que repudia un Battiato, que por si no lo sabíais, obtuvo 70 points (twelve de ellos, from Spain) en el Festival de Eurovisión de 1984.

Battiato en Eurovisión

En definitiva, fue bellísimo perderse en este milagro. ¡¡Gracias Battiato!!


viernes, 16 de junio de 2017

Esta locura del fútbol

"A ver cuándo se te cura esta locura tuya del fútbol" me espeta periódicamente alguien que de la vida sabe muchísimo más que yo. 

"Hasta que Huesca no tenga 500.000 habitantes no podrá triunfar este negocio en Huesca" suele añadir pensando todavía en ese modelo todavía vigente en el fútbol aficionado que durante lustros y lustros ha tenido al Huesca peleando fuera de la burbuja del fútbol profesional. Sí, esa burbuja que, para mal y para bien, prácticamente ha volatilizado el peso de los aficionados en el presupuesto de los equipos profesionales. Para mal, porque en más de una ocasion los espectadores de campo somos maltratados con incomprensibles horarios y para bien, permitiendo que una ciudad de poco más de 50.000 habitantes esté peleando de igual a igual con colosos en habitantes e historia.

Cuesta en ocasiones justificar esta "locura" cuando en torno al fútbol ves proliferar la violencia en todas sus facetas, los amaños, los engaños, y otras tantas facetas como el menosprecio a otros deportes y deportistas, que sinceramente dan ganas de mandar esta afición "al carrer"

Por fortuna, de vez en cuando tengo la suerte de sentir cosas que me reconfortan en mi locura: los valores de Anquela, los dos segundos de incredulidad de mi amigo S. hasta que realmente fue consciente de que Camacho había hecho el empate a 2 o la inocencia del pequeño A., que el miércoles fue por primera vez al Alcoraz y vio sobre el verde a su vecino de rellano. Tanto le emocionó la situación que, ni corto ni perezoso, deslizó una nota bajo la puerta del vecino diciéndole lo muchísimo que le había gustado verle jugar y pidiéndole que se quede en Huesca. Me consta que en las últimas horas no grita en casa para no despertar a su ídolo ya que "tiene que descansar".

Hoy A. se ha encontrado con la persona en la escalera. Ha sido rápidamente identificado como autor de la nota bajo la puerta y, no sin cierto temblor de piernas - según posteriores declaraciones a sus padres- se ha hecho una foto con quien le maravilló en el Alcoraz. 

La ilusión en los ojos de A. me ha evocado el olor a puro de mis primeras tardes en el Alcoraz junto con mi hermano y mi padre y el compendio de todo lo vivido en torno a esta bendita locura. Al fin y al cabo, como dice uno de los protagonistas en "Underground", obra maestra de Emir Kusturica:  "Todos estamos locos. Lo que pasa es que algunos no nos han dado el diagnóstico...todavía"

Mañana vamos a ganar. Y si no... da igual :-)

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[Actualización 17/06/2017]

Me informa un fiel seguidor que el relato obvia la participación de un cooperante necesario. Otro peque, D., también colaboró en la autoría de la nota deslizada bajo la puerta. 


Dejo constancia de su coautoría en esta entrañable historia :-)


jueves, 15 de junio de 2017

Juan Aguilera y diez más



Quienes me conocéis sabéis lo mucho que me apasiona el deporte y la competición. 

Quizás sea por mi pasado viatoriano (cómo olvidar esas ediciones de "el curso más deportista"), pero creo que pocas cosas me producen más fascinación que el deporte de equipo.

Cuando me preguntan si gusta el fútbol, suelo matizar que sí "pero en el campo". Porque en el campo, aparte de sentir el ambiente en primera persona es donde uno puede tener verdadera conciencia de todos los detalles que cada uno de los protagonistas (y son muchos además de los jugadores) aportan al espectáculo. 

Aunque conviene no perder de vista el balón, disfruto enormemente observando los detalles periféricos. Movimientos, gestos, picardías y tretas que pasan desapercibidas al tele-espectador y que me aportan ese plus por el que me encandila el fútbol en primera persona.

Hace algo más de un año, cuando el frío aprieta de verdad en el Alcoraz el Huesca de Anquela coqueteaba peligrosamente con los puestos bajos de la tabla. Con el mercado invernal ya liquidado sorprendía el club anunciando el fichaje de Juan Aguilera.

"30 años. Procedente del Mumbai City FC de la Liga India. Formado en las categorías inferiores del Getafe, pasó por el CD Leganés y el CD Navalcarnero antes de jugar en el fútbol profesional de la mano del Real Murcia, donde jugó entre 2008 y 2012 y con el que consiguió el ascenso a Segunda División. Posteriormente fichó por el FC Platanias de la Superliga de Grecia donde militó entre 2012 y 2015", rezaba la nota de prensa que reconozco acogí con la misma frialdad que en 2008 se anunció la llegada de ese José Végar que tantas veces me levantaría del asiento. 

Si antes decía que el fútbol de verdad es el que se ve en el campo, Juan Aguilera me ha dado argumentos de sobra para reafirmarme. Y es que en el deporte de equipo hay muchos líderes allanando el camino de las estrellas que protagonizan los resúmenes televisivos.

En esta SD Huesca, Juan Aguilera es el líder del fútbol que sólo se ve en el campo. Quizás no encabece la estadística de kilómetros recorridos, pero aparece siempre allí donde el equipo le necesita, ya sea para realizar un quite a un compañero, neutralizar una contra peligrosa, ofrecer un pase fácil o para susurrarle algo al colegiado de turno cuando la cámara no enfoca. 

Humilde, inteligente, solidario y poco dado a florituras es sin duda la viva imagen de los valores que no sin dificultad ha conseguido transmitir Anquela a la SD Huesca. Creo en la justicia del tiempo y siento que este fubolista, que a veces me parece se trajo algún rasgo hindú de Mumbai, merece llegar -ojalá con el Huesca- a lo más alto en este deporte.

Como dice mi compañero de localidad: "Juan Aguilera y diez más".


sábado, 10 de junio de 2017

Gracias, Anquela



Tengo que decir que no conozco personalmente a Juan Antonio Albacete Anquela, más allá de un breve intercambio de palabras en el marco del pasado Congreso de Periodismo Digital. Y rabia que me da, porque siempre he tenido la sensación de que por encima de su indudable valía profesional, hay una gran persona.

"Lo que ves aquí es lo que hay" me espetó cuando le abordé y le di la enhorabuena por el excelente trabajo al timón de la SD Huesca enfatizando unos valores que inequívocamente asocio al club de mi ciudad (humildad, esfuerzo, trabajo, ... en definitiva, EQUIPO).

Ya hace unos cuantos años le vi incendiar a la afición del Alcoraz cuando dormitábamos (día de puertas abiertas, por cierto) rumbo a Tercera División en un partido contra el Alcoyano que terminó resolviendo Roberto con un soberbio gol. He visto cómo ha transformado a Samu Sáiz en el mejor jugador de la categoría y cómo ha sabido conjugar el talento con la supremacía de la colectividad, premiando sobre el verde el trabajo que algunos futbolistas como Iñigo López hacen más allá de él.

Comoquiera que Samu Sáiz está llamado a cotas muy altas, sé que de Anquela se recordarán aquellas palabras sobre el rubio tras la dura derrota con el Bilbao Athletic ("cuando llegué aquí era un mueble"). Yo sin embargo, prefiero quedarme con lo que dijo, un día mucho más distendido, sobre Nagore: "Es un tuercebotas, como yo le digo, pero tuercebotas que no te deja nunca mal. Le dices que meta la cabeza por ahí y la mete por ahí" [...].

Pase lo que pase esta tarde en el Ciutat de Valencia: ¡Gracias Anquela!


Ps.: Os dejo la entrevista que le realizó Sergio Melendo en el programa "Entrevista con" de Aragón Televisión. Es casi media hora, pero creo que vale la pena.

sábado, 3 de junio de 2017

Que levanten la mano...


... Quienes no hayan cometido nunca un error bien como conductor, ciclista, piloto o peatón.

¿No os parece que nos estamos convirtiendo en una sociedad tan intransigente con los errores ajenos como garantistas de nuestros derechos?

Igual es momento de poner un poco de nuestra parte, bajar un poco ese ritmo infernal que nos sitúa casi permanentemente al borde de la ira y mandar al cuerno nuestro egocentrismo, respetando y comprendiendo a quienes tenemos enfrente. 

Sin duda reconforta sentir cierta comprensión cuando nos equivocamos. En mi caso, hasta el punto de haberme llevado a retomar esta cuasi-abandonada bitácora.

A quien corresponda, gracias :-)