Hoy me decían eso de "es que la sola presencia de la Policía en la zona de bares es una provocación". Qué barbaridad.Y digo yo:- ¿Son acaso las zonas de marcha ghettos anti-policías? Encima se jactarán de tolerantes los que desprecian a unos semejantes que simplemente tratan de hacer su trabajo.-¿Qué les parecería a los que así piensan que les destrozaran su coche o les saquearan la casa? ¿Acudirían en ese caso a pedir ayuda a las fuerzas de orden público? ¿Incurrirían los agentes en "provocación" si pillaran a los infractores?-¿Cuántas horas duermen los que tan airadamente protestan porque se cumpla la legalidad en cuanto a los horarios de cierre de los bares? ¿Les haría gracia que justo debajo de su cama hubiera una diana floreada continua mientras duermen la mona?
Creo que en esta ciudad estamos muy mal acostumbrados. Se ha consentido tanto que cuando se ha querido retroceder era demasiado tarde. A ver si aprenden nuestros políticos a no ser tan condesdencientes y populistas. Creo que a los hosteleros se les ha consentido demasiado y, por extensión, quien más quien menos hemos llegado a aceptar como normal el hecho de estar hasta las tantas de bares indiferentes a las molestias que, generalmente de manera inconsciente, producíamos a los vecinos.
Esta vez no hay excusa que valga: ha de cumplirse la ley y hemos de apoyar a quienes velan por su cumplimiento. Se impone que reflexionemos todos los que somos capaces de ello: políticos, juerguistas, vecinos, policías y hosteleros. Todos tenemos algo que aportar, algo que mejorar. Incluso a aquellos que sólo entienden de insultos, de destrozos y de provocaciones se les puede invitar a la reflexión desde el recogimiento de un calabozo.
Se sentían muy fuertes coreando a grito pelado eso de "a por ellos, oe", retando a la Policía. Lo que no sabían es que el talento no se mide en decibelios y que el resto de los oscenses, sin necesidad de gritar, conseguiremos que no sean más que una anécdota, una triste minoría.