Mañana de sábado. Una calle de Huesca. Pocos coches aparcados. En un hueco, un ciclista revisa su rueda delantera. Hace un ruido raro. Un Volkswagen Golf gris metalizado viene en dirección contrario. Ventanillas bajadas, música máquina a tope, varias personas en su interior. El vehículo se detiene y entre risas se burla del ciclista: "Si has pinchado, un parche". Acelera y se va. Unos metros más allá las luces de freno delatan que vuelve a parar. Quizás esperaba un gesto o un exabrupto para prender la mecha y regresar. Me subo a la bici y, con los seis sentidos en alerta, reanudo mi marcha mientras me hierve la sangre deseando una ciudad diferente en la que peatones y ciclistas (en este orden) disfruten de prioridad frente a los vehículos a motor. Pienso luchar por ello.
Ps.: El otro día intenté comentar una entrada en el blog de Fernando Elboj en la que elogiaba la zona de los Porches de Galicia en su versión peatonal laurentina ("Porches de Galicia 2008 fiestas de San Lorenzo. Calzadas transformadas en grandes terrazas. El centro convertido en un gran espacio de convivencia e integración ciudadana"). Ya que no lo pude hacer allí, me tomaré la licencia de decirle desde aquí al señor Elboj que la convivencia e integración ciudadana no es cosa únicamente de una semana -la de las fiestas- sino de todo el año.
Ps.: El otro día intenté comentar una entrada en el blog de Fernando Elboj en la que elogiaba la zona de los Porches de Galicia en su versión peatonal laurentina ("Porches de Galicia 2008 fiestas de San Lorenzo. Calzadas transformadas en grandes terrazas. El centro convertido en un gran espacio de convivencia e integración ciudadana"). Ya que no lo pude hacer allí, me tomaré la licencia de decirle desde aquí al señor Elboj que la convivencia e integración ciudadana no es cosa únicamente de una semana -la de las fiestas- sino de todo el año.













