Posiblemente haya quien se moleste o quien me tome por un garbanzo negro, pero me siento en la obligación de discrepar frontalmente con algunas de las crónicas publicadas sobre lo sucedido ayer en El Alcoraz.
El Huesca salió muy metido en el partido, con un Sastre muy voluntarioso ejerciendo de director de orquesta muy bien acompañado por Sorribas, bregando como siempre. Robert se atrevía a salir con ganas por su banda mientras Edu Roldán se las tenía tiesas con el lateral derecho del conjunto alcarreño (que repartía como el que más pero caía fulminado ante un mínimo soplido) y Roberto, al que se le veía con ganas, pugnaba con los centrales con destellos de su calidad. Contrariamente a lo que se podía esperar, el Guadalajara parecía conformarse con el empate. Nada de nada.
Los minutos pasaban y el Huesca veía cómo su esfuerzo no se veía premiado con el gol. Aunque Roldán ya empezaba a desquiciarse con su par, la cosa no iba mal del todo pues dos jugadores del Guadalajara habían sido amonestados (el central por su "codo volador" contra Roberto y el ariete Lambarri por provocar a Corona con un golpecito - le pilló el trencilla - tras un salto del central del Huesca). El único atisbo de peligro que dejaba entrever el Guadalajara eran las faltas que su dorsal número 7 ejecutaba con bastante mala intención para los intereses del Huesca. En una de ésas, fallo encadenado y gol de Lambarri, que se llevó de paso el despeje de puños del guardameta del Huesca, Eduardo, y con él una visita al Hospital San Jorge.
Así las cosas, 0-1 al descanso y la cara de tonto que se te queda cuando el rival ni siquiera había pasado apenas de medio campo.
Tras la reanudación, el festival de triquiñuelas de los jugadores del Guadalajara y el error tremendo del Huesca: caer en su provocación. Cada pocos segundos - que no minutos- aparecía un jugador del Guadalara tirado sobre el piso, con la consiguiente pérdida de tiempo y, poco a poco, de nervios del público y los jugadores. Sirva como ejemplo la acción del gol anulado a Roberto: una vez confirmada la anulación del tanto y de manera repentina y patética, el guardameta visitante se tira a plomo al suelo: Es atendido y para ganar tiempo, Roberto le ayuda a recoger el botiquín al auxiliar. Una vez recogido todo, el auxiliar se vuelve a parar y vuelve a atender al portero. Luego se le cae la botella y creo que aún se volvió a girar a preguntarle al portero si estaba bien y a darle agua de nuevo, todo ello con la permisividad del árbitro que no debió consentir ese carrusel de pérdidas deliberadas de tiempo.
Sin embargo, todo lo dicho hasta ahora no justifica que el Huesca perdiera los nervios y mordiera el anzuelo lanzado por el Guadalajara. Todo se empezó a tocer cuando el portero del Huesca, Eduardo, abandonó incomprensiblemente su portería para increpar a uno de los muchos "piscineros" visitantes. Tarjeta amarilla y el principio del fin, porque desde ese instante no recuerdo ni una sola jugada de fútbol.
Me mojaré ahora con las jugadas más polémicas del partido:
- Creo que el gol del Huesca está bien anulado. El portero queda detrás del balón y, aunque era difícil, el auxiliar acertó. Eso sí, en esa jugada bien pudo pitarse penalty porque hubo de todo antes del fuera de juego.
- En el campo me parece que la roja a Corona es justa. Me dio la impresión de que sacaba el codo y eso es roja.
- La de Ripa es roja indiscutible. Las imágenes lo confirman.
- Con lo de Eduardo tengo mis dudas. Las imágenes no lo dejan del todo claro pero a mí en el campo hubo quien me dijo que había visto intención y si fue así, es roja. Eso sí, en el campo también me dio la impresión de que la manera de entrar del delantero en esa jugada es también de roja porque saca el codo.
Por otra parte, no es la primera vez que vi actitudes muy lamentables en unos POCOS pseudoaficionados. Lo de saltar al campo, tirar cosas, etc... me parece muy peligroso y el club debería tomar cartas en el asunto desde ya porque esos POCOS pueden hacer MUCHO daño si no lo han hecho ya. No podemos dejar que por culpa de una minoría la imagen de la afición del Huesca quede dañada y para eso hay que cortar de raiz estas cosas. Pagar una entrada no da derecho a hacer lo que a uno le dé la gana.
Tras este ladrillazo, decir que lo mejor de todo es que, en cuanto a los resultados se refiere, la jornada fue positiva. Hay que mirar para adelante, aprender bien la lección y aprovechar estas experiencias para el play-off que viene. Porque el Huesca se va a clasificar sí o sí.





























