domingo, 20 de septiembre de 2015

SD Huesca 1 - Elche CF 3

Pintaba muy bien la semana tras quedar exenta la SD Huesca en el sorteo de la Copa del Rey. Eso sí, lo que verdaderamente importa es el Campeonato y hoy tocaba empezar a sumar de tres en tres.

Con la conocida baja de Bambock por su expulsión en Gerona, sorprendía a propios y extraños Tevenet dejando en el banquillo a Manolo y apostando por por Juanjo Camacho en la posición de medio-centro defensivo sacrificando músculo a cambio de una mejor salida del balón. La apuesta por el esférico la refrendaba la presencia de Tyronne, Carlos Calvo y Samu Sáiz. El barajeo de nombres lo completaba Héctor Figueroa en la delantera y el regreso de Aythami al lateral derecho en detrimento de Óscar Ramírez.

De camino al Alcoraz, el normal debate sobre los nombres que pusiera Tevenet en el verde se trasladaba al plano táctico y con cierta incertidumbre en el respetable comenzaba el encuentro.

Y comenzaba bien el Huesca, teniendo el esférico, triangulando con soltura y llegando con cierto peligro al área ilicitana. Camacho y Mérida intercambiaban posiciones y transmitía buenas sensaciones el equipo, con chispazos de Samu y conatos de llegada.

Pero, ay amigos, esta categoría no perdona y menos si quien está enfrente es un equipo como el Elche. Un error infantil en el primer acercamiento de los alicantinos (jugada a balón parado) lo aprovechaba Sergio León para hacer el 0-1. 

No bajaba los brazos el Huesca y apretaba con varias ocasiones claras en las que uno no termina de entender por qué el balón no terminó en el fondo de las mallas. Pero lo que vale son los goles y al descanso, 0-1. ¿Excesivo premio para el Elche? Sí. ¿Excesivo castigo para el Huesca? También. Pero 0-1.

Movía ficha Tevenet en el descanso retirando a Carlos Calvo por José Gaspar sin lograr el efecto deseado ya que, a diferencia de la primera mitad, el Elche se encontraba cómodo. El Huesca perdía fuelle paulatinamente en una segunda mitad para olvidar en la que destacaban en partes iguales bisoñez y falta de precisión. Bisoñez puesta de manifiesto en un saque de esquina a favor que ha termindo en un mano a mano contra Leo Franco y continua falta de precisión, como la del balón perdido por José Gaspar preludio del 0-2 que materializaba Héctor.

Con el 0-2 se acabó el partido porque, a pesar del tiempo que quedaba por delante, el Huesca bajó los brazos de manera muy preocupante. El Elche jugó a placer y Sergio León redondeaba el resultado en un gol de bellísima factura.

A la deseperada, introducía Tevenet a Mainz por Figueroa (antes, todavía con 0-1 había entrado Luis Fernández por Samu Sáiz). El de Sádaba tiraba de rabia y en uno de sus latigazos llegaba el 1-3 que no hacía sino maquillar un resultado a todas luces justo tras los desastrosos segundos 45 minutos del equipo local.

1-3. 3 de 15 y mucho sobre lo que reflexionar. Cuidado.

Mi evaluación

- Leo Franco: Nada que reprocharle en los goles.
- Aythami: Bien en la primera parte. En la línea descendente del equipo en la segunda..
- Morillas: Me da la sensación de jugar acomplejado. Tiene que dar mucho más.
- Carlos David: No creo que hayan sido precisamente los centrales los responsables de los goles encajados, sobre todo en el primero, pero está claro que atrás hay que ser mucho más contundentes.
- Christian Fernández: Sirve lo dicho para Carlos David y ya que me he quejado de la bisoñez del equipo, lanzo al aire una pregunta: ¿Se espera a Iñigo López?
- Camacho:  Difícil posición le ha tocado lidiar al capitán y sinceramente pienso que ha cumplido con creces siendo, en mi opinión, el jugador más destacado del equipo hoy. Vista la alineación, parecía que iba a ser el primer cambio pero nada más lejos de la realidad.
- Fran Mérida: Gris. De más a menos, como el equipo. .
- Samu: Sustituído quizás demasiado pronto, de sus botas salieron las mejores acciones de la primera mitad. A veces abusa de la conducción pero es su juego y desde luego tiene cualidades para hacerlo.
- Carlos Calvo: Empezó por la banda zurda, terminó por la derecha y puso buenos centros a balón parado hasta que fue sustituído, en mi opinión prematuramente, por José Gaspar..
- Tyronne: Se le puede exigir muchísimo más. A veces se despista en acciones defensivas y en esta categoría eso se paga.
- Héctor Figueroa: Tuvo en sus botas el empate pero increíblemente no atinó. Más activo en el primer período y gris como el Huesca en la segunda parte.
- José Gaspar: Decepcionante. Tiene mimbres para jugar en Segunda pero ahora mismo parece que la categoría le queda grande, sobre todo en ritmo. Necesita espabilar.
- Luis Fernández: Salió poco antes del 0-2, momoento en el que el Huesca desapareció y con él Luis Fernández también.
- David Máinz: Entró con muchas ganas y tiró de rabia y orgullo. Muy buena noticia que esté recuperado de su lesión


Un último apunte

A la entrada del Alcoraz se ha repartido hoy a todos los aficionados la guía de bienvenida de la Liga Adelante. Está claro que algunos no se la han leído ni tienen intención. En concreto, en la parte alta zona central-derecha de la grada de general hay que hacer un esfuerzo para soportar los continuos gritos, insultos y faltas de respeto que vocifera un individuo desde el minuto 1 hasta el 90. Lo reconozco: es superior a mí porque representa esa parte del fútbol que personalmente detesto.


X

Hace unos días se me ocurrió curiosear cuánto tiempo ha pasado desde aquel día en que sentí un impulso irrefrenable de lanzar mis reflexiones Desde el Salto de Roldán a quien las quisiera escuchar.

Desde entonces esta bitácora, como su autor, ha tenido momentos de todo tipo: desde prolíficas ráfagas creativas hasta prolongados silencios debidos a falta de tiempo o simplemente a la sensación de tener poco o nada que decir.

Diez años y 625 entradas después, releo aquella primera entrada y siento que mis razones siguen más vivas que nunca. Sigo creyendo que el mundo esta lleno de buena gente y que la buena gente es mayoría pese a que unos pocos pretendan que parezca lo contrario, ya sea vociferando por la red o llamando la atención en la vida real. 

Diez años en los que han cambiado muchas cosas aunque algunas, como la ilusión de percibir que hay alguien al otro lado, permanezcan intactas.
 
Gracias por estar ahí.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Zona Zero (II)

Las Enduro World Series se acercan y mientras tanto yo no puedo quitarme de la cabeza esta canción.

Cómo me gusta sentir ese orgullo patrio de percibir el potencial de las gentes de mi tierra. ¡Bravo, Zona Zero!


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Canasta

Huesca. Parque Miguel Servet. Entorno de la estatua del rey (monumento a los reyes aragoneses). Son aproximadamente las 18:30 horas.  Un grupo de una decena de jóvenes se coloca enfrentado cara a cara en dos hileras. Se les ve activamente nerviosos.

Un chaval de los situados en el lado izquierdo saca un balón de fútbol y, mientras otro graba con el teléfono móvil,  el esférico comienza a zigzaguear de cabeza en cabeza hasta que el último rematador - el más alto del grupo, por cierto - intenta embocar en la papelera. Fracasa.

El entusiasmo de los chavales me regala una sonrisa y una incontrolable necesidad de girar mi cabeza para visionar el segundo intento, nuevamente fallido en la suerte final de la canasta.

Abandono el Parque,  enmimismado y envidioso por no poder sentir la ilusión de los cabeceadores. 

De vuelta a la realidad, despertado por los sonidos de la ciudad, recupero la conversación interrumpida. Varios metros más adelante un grito conjunto de júbilo me envuelve desde atrás: Canasta.

 
Nada me gustaría más que poder adornar esta entrada con el vídeo que habrán grabado los chavales hoy. Incluyo éste para que os hagáis una idea de la gesta. 


domingo, 6 de septiembre de 2015

SD Huesca 1 - CD Tenerife 1

Paciencia: otro día ya me curraré más la foto

Estamos de enhorabuena los aproximadamente 3000 entrenadores que asistimos a los partidos del Alcoraz. Y es que la plantilla de la SD Huesca da para muchas combinaciones y así las cosas prácticamente todos podemos ejercer nuestro derecho al pataleo cuando se conoce la alineación oficial y frases como "Yo hubiera puesto a Fulano en vez de a Mengano" o "¡¿Cómo puede ser que Zutano no sea titular?!" se convierten en auténticos éxitos en el graderío.

Sea como fuere, y parafraseando a Agustín Lasaosa, la SD Huesca se presentó a las 18 horas con un portero y diez jugadores de campo. Y con más de uno todavía de camino por el cerro de San Jorge (curiosa y arraigada costumbre la de algunos lo de llegar tarde sistemáticamente) ya ganaba 1-0, lo cual sesgó de raíz cualquier atisbo de debate sobre el once que puso en liza Tevenet. Un disparo aparentemente sin peligro de Darwin Machís era repelido por Dani Hernández hacia el área pequeña y aunque Camacho no atinó en primera instancia a embocar en medio del barullo, Luis Fernández se encargaba de colocar el 1-0 en el marcador.

Carburó bien en el Huesca tras el gol. Samu Sáiz y sobre todo Fran Mérida gestionaban las posesiones azulgranas y se adueñaban del control del esférico y, con él, del partido. No en vano, pudo hacer el 2-0 el Huesca tras cazar Luis Fernández el rechace a un chut de Fran Mérida pero Dani Hernández evitó lo que se me antoja hubiera sido una losa para el conjunto visitante.

Sin embargo, y por estas cosas es tan bonito este deporte, cambiaron las tornas. El balón dejó de pasar a ras de suelo por el centro del campo azulgrana y el Tenerife aceptó de buen grado el regalo del esférico. Así, en el primer disparo a puerta, Lozano ajustaba el balón al poste de la meta de Whalley y enmudecía el Alcoraz. 1-1.

Sin mucha más historia se llegaba a un descanso amenizado por el carrusel de propuestas de cambios que con clarividencia veíamos desde el graderío. Con mis compañeros de localidad consensuamos que era preciso sacrificar a Camacho para incorporar un punta para luchar los balones que sobrevolaban a Mérida y Samu, y que Carlos Calvo entrara por un intermitente Darwin Machís. Hasta lo tuiteamos.

No movió ficha Tevenet hasta prácticamente mediada la segunda mitad y el partido fue un quiero y no puedo del Huesca buscando la portería rival, aunque sin la intensidad y el apremio con el que tocó hacerlo el día del Alavés. Y es que el primer susto lo dio el Tenerife con un disparo de Pedro que permitió a Whalley hacer una parada que necesitaba él y ese sector del Alcoraz que murmura constamente cada una de sus acciones. 

También hubo murmullos en todos y cada uno de los cambios y es que, como comentaba al principio, lo tiene difícil Tevenet para contentar a todos los parroquianos (y ya no digamos a los jugadores, difícil papeleta).  Pero fútbol, lo que se dice fútbol poco. Sólo el que puso Fran Mérida mientras le duró la gasolina, con detalles técnicos de esos que hacen sentir que vale la pena haber apoquinado el abono futbolístico.

En cuanto a ocasiones, Luis Fernández tuvo el 2-1 en una buena dejada de Camacho tras centro Morillas con el exterior. Y en el área contraria, Whalley desbarataba un mano a mano a Pedro y dejaba el marcador en unas tablas que como forofos nos supieron a poco pero que seguramente fueron justas a tenor de lo visto sobre el terreno de juego.

Mi evaluación

- Óscar Whalley: Tras ver el vídeo del partido sigo pensando que poco se le puede achacar en el gol del Tenerife pero está claro que está siendo mirado con lupa. Espero que acciones como las de ayer en la seguna mitad acallen definitivamente esas dudas porque sinceramente creo que es un portero con mucho futuro.
- Ramírez: Mejor en la primera mitad que en la segunda, no tuvo grandes complicaciones.
- Morillas: Creo que puede dar más de lo que dio ayer. Sigo pensando que es un lateral de muchísimas garantías para la categoría.
- Carlos David: Estuvo seguro y se compenetró bien con Christian Fernández. En mi opinión le sobraron los gestos que tuvo hacia su compañero Whalley en una salida en falso de éste (sí, lo sé: tengo una cruzada personal de defensa de Whalley)
- Christian Fernández: En mi opinión, el mejor de los cuatro de atrás. Rayó a gran nivel y transmite empuje desde atrás.
- Manolo:  Muy bien en tareas defensivas, empotrándose en ocasiones entre los dos centrales pero con bastantes problemas en la salida del balón.
- Fran Mérida: Si hay una pieza del once del Huesca que está clara es la de Fran Mérida. Los mejores minutos del conjunto azulgrana fueron bajo su batuta y el equipo decayó conforme el cansancio fue haciendo mella en el centrocampista. Cada partido deja detalles de la enorme clase que atesora.
- Samu: Es un jugador diferente, capaz de levantar al público de sus asientos. Eso sí, se le puede exigir más continuidad en el juego. Tiene cualidades para ser algo más que un revulsivo.
- Darwin Machís: Se le atisban muchas más posibilidades de las que aporta. No sé si fue por estar escorado a la banda o por qué pero no terminó de entrar en juego.
- Juanjo Camacho: Complicada papeleta tiene el bravo capitán esta temporada debido a la gran competencia que tiene para el puesto. Suple sus lógicas carencias físicas con esfuerzo y la chispa que le da la experiencia en jugadas como la asistencia a Luis Fernández que bien pudieron dejar los tres puntos en casa cuando más de uno pedíamos su sustitución. Es evidente que no está para jugar todo como hasta ahora pero sigue siendo un jugador importante. En mi opinión, Tevenet tiene un reto con él.
- Luis Fernández: Personalmente me gustó mucho.  Se mueve con inteligencia, es un incordio para los centrales rivales y por tanto no es de extrañar que se haya hecho con la titularidad en un puesto con una competencia bárbara.
- Jonathan Moya: Ni un solo centro franco tuvo el espigado delantero costarricense para intentar rematar. Parece garantizar lucha pero habrá que verlo más tiempo.
- Tyronne: Parece mentira que un jugador de su calidad no tenga cabida en el once pero hay que plantearse a quién quitar del mismo para darle cabida. Yo me voy a mojar: creo que él y Samu Sáiz terminarán desbancando a Juanjo Camacho de la posición de media punta y espero que el equipo salga beneficiado de esa competencia.
- Carlos Calvo: Pocos minutos para poder valorarle. Desde luego, si rinde al nivel al que le vimos jugar en el Xerez hace unas temporadas, tenemos jugadorazo.


miércoles, 2 de septiembre de 2015

San Lorenzo (Michoacán), México

Desde agosto de 2014 tengo pendiente subir el tradicional vídeo de la entrada de los danzantes de Huesca a la Basílica de San Lorenzo en Huesca

En 2015 no pude estar en ese emocionante momento pero sin embargo, cosas de la globalización, voy a poder ofrecerles este documento que nos llega también desde San Lorenzo pero no de la Basílica sino del pueblo perteneciente al municipio de Puruandiro, estado de Michoacán, Méjico (sí, Méjico)

No me cabe ninguna duda: Somos #LaCapitalMundial


10/08/13
Una probadita de lo que es la Danza :)
Posted by Danza san lorenzo on Lunes, 16 de septiembre de 2013
El vídeo está enlazado directamente en la página del grupo en Facebook

martes, 25 de agosto de 2015

Zona Zero

Sigo sin comprender por qué a veces nos hacemos pequeños con la de gente enorme que tenemos en Huesca y provincia.

Toda mi admiración para gente como la que hay detrás de Zona Zero en Aínsa.  Sí, en Aínsa. En el Sobrarbe. En Huesca. En Aragón. En España.


domingo, 23 de agosto de 2015

SD Huesca 2 - Deportivo Alavés 3

Si el tiempo, las ganas y la inspiración lo permiten, me he propuesto plasmar crónica de todos los partidos que vea - preferiblemente in-situ- de la SD Huesca. Con la misma ilusión que cuando estrenaba mochila, bolígrafos y cuaderno en el colegio os dejo la primera - y quién sabe si última- entrega.

La previa

Podría hablar del retorno del Huesca a la división de plata del fútbol español, de la nutrida presencia de seguidores vitorianos o hasta de la, en mi opinión, absurda sanción de Fran Mérida y Carlos David, pero no. No, no y no.

Y digo que no porque lo que verdaderamente ha marcado mi previa del partido ha sido la fulgurante irrupción de Agustín Lasaosa, Consejero Delegado de la SD Huesca, en la sección "Cartas al Director" del Diario del Altoaragón regalándonos sentencias memorables y un apoteósico final que, a la postre, ha estado a punto de convertirse en el titular de más de una crónica del partido de hoy.

El fútbol

Centrándonos en el fútbol, bien podría decirse que el Alavés encauzó el partido en un calentamiento tan intenso y enérgico como fue la fulgurante salida del equipo vitoriano. En apenas cinco minutos, Leo Franco ya había tenido que emplearse a fondo en un par de arreones visitantes y visitar el fondo de la portería tras una excelente acción de Kiko Femenía. 0-1 incontestable.

Poco a poco se fue rehaciendo el Huesca, pese a los más que evidentes problemas en el centro de la defensa. Héctor Figueroa se movía con criterio y combinaba con peligro con un Juanjo Camacho que se vaciaba con generosidad. No obstante, el Alavés recordaba una y otra vez a los azulgranas que la Segunda es diferente y no sólo por ese pequeño gran placer que nos supone a los aficionados poder ver a los jugadores con el nombre en su camiseta sino por la velocidad de cada acción.

Con el juego más igualado pero sin apenas haber inquietado la portería rival, se llegó al descanso con el 0-1.

Empujó con algo más de fe el Huesca tras la reanudación pero nuevamente se topó con una bofetada de realidad: un pase perdido en la zona de medios lo convertían los vitorianos en ocasión manifiesta de gol que Juli, fantástico futbolista, transformaba sin piedad: 0-2

Reaccionó Tevenet de manera inmediata a ese segundo mazazo introduciendo a Bambock y Luis Fernández (por Ros y José Gaspar) y ajustando el dibujo táctico. Manolo se inscrutaba en la defensa, dejando al franco-camerunés prácticamente toda la parcela ancha y permitiendo adelantar la posición de los laterales con el claro objetivo de buscar la portería rival.

Sin embargo, y casi sin tiempo para que los jugadores se reubicaran, Facundo Guichón hacía el 0-3 tras un centro de Toquero (gran partido el suyo, por cierto). El uruguayo tuvo tiempo para todo: cuajó un excelente partido, se entretuvo provocando al graderío, vio una tarjeta amarilla, marcó un gol, pataleó el banderín en la celebración y fue sustituído para evitar males mayores.

Tevenet se jugó el último cartucho incoporando a Samu Sáiz en lugar de Darwin Machís. El rubio revolucionó el partido con su juego y metió al Huesca en la contienda con un soberbio tanto en el minuto 74. Empujó con fe el Huesca y Christian Fernández enardecía a las masas del Alcoraz con un espléndido cabezazo que suponía el 2-3 en el 85.

De ahí hasta el final: más emoción que fútbol, con un Huesca desatado y un Alavés que jugó sus armas con oficio para preservar una victoria que, a tenor de lo visto sobre el verde, se me antoja justa.

Mi evaluación

- Leo Franco: Sobre todo en el primer tiempo tuvo varias intervenciones de mérito que evitaron un desastre mayor en el arranque del partido. Yo hubiera apostado por Whalley, pero es evidente que el argentino está para jugar.
- Aythami: Guichón y sus propios errores (principalmente el del 0-2) le han sacado del partido y por momentos se le ha visto superado. No obstante, creo que es un jugador en el que se puede confiar.
- Morillas: En su línea. En mi opinión, el mejor lateral zurdo que ha tenido la SD Huesca en los últimos tiempos.
- Iñigo López: Muy preocupante. El que a priori es el fichaje más contrastado ha dado demasiadas evidencias de inseguridad.
- Christian Fernández: Mucho más cómodo cuando se ha jugado con defensa de tres. Excesivo sufrimiento en la primera parte.
- Manolo:  Bien en la contención, terminó jugando de central posición en la que, o mejora el panorama, o a buen seguro le volveremos a ver.
- Iñigo Ros: Innegable su entrega, le ha tocado hoy la difícil papeleta de suplir la baja del que pienso es el jugador franquicia de esta SD Huesca: Fran Mérida.
- José Gaspar: Gris partido el suyo. Ha dado la sensación de ser atropellado por el intenso ritmo de la categoría. No obstante, sigo pensando que es más jugador de Segunda que de Segunda B.
- Darwin Machís: Se le ve rápido y con cualidades, aunque hoy no ha participado demasiado en el juego . Da la sensación de que fuera de casa puede ser un jugador determinante.
- Juanjo Camacho: Enorme y generoso despliegue físico el suyo. De sus botas salió la mejor ocasión del primer tiempo y en todo momento dio sensación de peligro. Buen partido.
- Héctor Figueroa: Buenas sensaciones en el primer tiempo y curiosamente algo más difuminado al final del partido, cuando más metido estaba el equipo. 
- Bambock: Tevenet le cedió toda la parcela ancha y el franco-camerunés cumplió con creces. No se complica con el balón en los pies y claramente llama a las puertas del once inicial
- Luis Fernández: Grata sorpresa me he llevado con él. Se ha movido con gran inteligencia entre líneas poniendo en dificultades a dos excelentes centrales (Laguardia y Pelegrín). Sin duda, va a haber competencia en la delantera.
- Samu Sáiz: Creo que todos hemos salido del Alcoraz pensando que debería haber sido titular. 

Mi conclusión

A modo de conclusión me quiero quedar con varios detalles positivos:
- Se ha luchado con un rival mejor preparado (seamos conscientes de cuándo terminó el Huesca la temporada pasada y cuándo ha comenzado ésta).
- El equipo no ha bajado los brazos en ningún momento. 
- Aun habiendo bajas relevantes, se ha tenido opción de empatar ante un buen equipo.

Un último apunte: Me ha parecido un poco excesivo el ardor de un sector de la afición bajando al pasillo de general para increpar al árbitro asistente y a algunos jugadores rivales. Creo sinceramente que son comportamientos que sobran, como lo de tirar objetos al campo tal como ha reflejado el colegiado en el acta del partido y que veremos qué consecuencias acarrea:

"En el minuto 88, se lanzó, una botella de agua de 33cl cerrada con tapón y sin contenido, al terreno de juego en la zona de mi asistente Nº2, impactando en el terreno de juego a cinco metros del mismo. Esta fue retirada por un jugador del equioo local. Estos hechos fueron puestos en conocimiento del delgado de campo. Este sector del campo corresponde a publico con colores correspondientes al equipo local"

20150823 S.D. Huesca - Deportivo Alavés from El Alcoraz on Vimeo.


lunes, 13 de julio de 2015

Seis Segundos

Son cerca de las siete de la mañana. La calle hiede, la calle hierve. Los primeros rayos de sol delatan a quienes continúan en pie tras toda la noche de juerga.

Un nutrido grupo de policías locales escolta las máquinas barredoras, que comienzan a lustrar el pegajoso pavimento. Un movimiento de valla, una barrera de uniformados y la calle se vacía al completo. Silencio.

Los sanitarios se ubican y extienden su equipamiento. Una brigada de limpieza, refina manualmente el trabajo de la barredora. Un agente revisa con esmero cada persiana, cada patio, cada recoveco antes de que una representación municipal inspeccione la calle a contracorriente.

Una marea blanca y roja irrumpe en la calle hasta donde los policías permiten. Saltan, cantan gritan. Empieza a haber tensión.

"La mayoría sólo quiere sentir el subidón de adrelina que provoca el mero hecho de estar ahí abajo", me explica un lugareño. Efectivamente, cuando los agentes dejan paso se produce una estampida de gente que, a toda velocidad, pone rumbo al coso taurino.

La televisión nos muestras los cánticos al patrón. El hedor de la calle se transforma en tensión. Corredores habituales se aferran a sus ritos, se saludan brevemente, se desean suerte.

Un cohete suena cuando en los televisores todavía no se ha prendido. A la explosión sucede un grito y una nueva estampida. Me fijo en el corredor de blanco y verde. ¿Qué debe de pasar por su cabeza?

Por la mía pasa grabar un vídeo. Es mi tercer intento. En los dos anteriores fui incapaz de pulsar el botón. Esta vez lo tengo todo preparado. No cometeré los mismos errores.

Busco en el televisor una referencia pero la realidad va con adelanto. 

Más de dos horas de viaje. Poco más de una hora espera y seis intensos segundos para sentir el encierro en toda su magnitud. Esa que mi cámara, y en el fondo me alegro, no ha podido captar.



jueves, 9 de julio de 2015

Héroes

En el nutrido pelotón de las vueltas ciclistas que hacíamos con chapas a lo largo y ancho de la geografía doméstica, la pegatina de Gorospe vestía la chapa más lisa y pulida. Si la tensión de sacudir al ídolo provocaba un retraso impropio, algún gregario era rápidamente sacrificado para empujarle al pelotón cabecero. Y es que, antes que de que lo desbancara la simpatía de Jokin Mújika, mi primer ciclista favorito fue Julián Gorospe. Mi primer héroe

En un caluroso mediodía de julio estábamos los Alastruey al completo en las piscinas municipales de Sabiñánigo. Eran los tiempos en que se corría la Clásica Zaragoza - Sabiñánigo, prueba a la que le tenía especial cariño. El recorrido de Zaragoza a Sabiñánigo se complementaba con vueltas al circuito de Cartirana  y permitía ver a los ciclistas en más de una ocasión, mitigando esa frustración que provoca aguardar durante horas el efímero paso de un pelotón ciclista sin distinguir poco más que el envidiable sonido de sus bicicletas.

La carrera había terminado y, para mi sorpresa, un nutrido grupo de corredores apareció en las piscinas con el fin de darse una ducha. Tras refrescarse, algunos ciclistas se sentaron en una terraza a la sombra aguardando el momento de emprender viaje hacia su próxima prueba. En un corrillo cerca de donde nos encontrábamos distinguí a Rubén Gorospe, hermano pequeño de Julián.

Supongo que yo lo miraba boquiabierto y sin pestañear cuando mi padre se acercó y me llevó de la mano hasta donde estaba el corredor y le explicó al deportista que yo era seguidor de su hermano. Más que la presencia del ídolo me llamó la atención la naturalidad con la que mi padre se dirigió al ciclista y la cercanía en la reacción del pequeño de los Gorospe. Aquel día conocí a Rubén Gorospe, sí, pero el recuerdo más perenne es la lección que me dio mi padre: nuestros héroes también son humanos.


El pasado domingo tuve la gran suerte de poder asistir a la décima edición de la Carrera Boca del Infierno en la Selva de Oza (Valle de Hecho), prueba fruto de la suma de unas cuantas heroicidades encomiables. Andaba yo pensando en ello cuando aparecieron por la línea de meta dos invidentes que, apoyados por dos guías cada uno, habían completado el recorrido  (un sube-baja por senderos estrechos plagados de piedras, raíces y todo tipo de dificultades)

Nuestros héroes son humanos. Y además vivimos rodeados de humanos que son auténticos héroes.



viernes, 3 de julio de 2015

La promesa que no cumplí a Joaquín Sorribas (1/3)



- "Sin foto del espejo no eres nadie hoy en día, Nacho"
- "Hala, tira a dormir, Joaquín"

Esta intrascendente conversación de whatsapp entre Toledo y Huesca fue el germen de lo que váis a leer a continuación. Porque Sorribas no se fue a dormir, no. Prefirió enviarme su "foto del espejo" para a continuación insinuarme que lucir unos pectorales como los suyos era cuestión "sólo" de proponérmelo.

- "Dedícate a los músculos y déjame en paz, Jabalí"
- "El músculo es mi territorio, igual que a ti se te dan mejor la letras"

Los egos empezaron a hervir como el limón cuando echas un poco de bicarbonato y el hombre de las montañas extendió sus brazos y para golpearse el pecho con una frase lapidaria:

- "Tú no te atreves a entrar en mi territorio, pero yo sí al tuyo. Cualquier día me pongo y escribo algo sobre ti, que te tengo guardada una de los tiempos del Seminario. Eso sí, si lo escribo me tienes que prometer que lo publicarás en tu blog y me responderás"

No iba a ser yo menos, así que, cual pavo real en el Parque Miguel Servet, extendí el plumaje al máximo para sellar el reto y de paso picar más a la ya de por sí bravida res pirenaica.

- "Venga. No hay huevos"

Y lo hubo, oye. Allá por febrero de 2014, pocos días después de tenerlo como cicerone por Toledo aprovechando que estaba sancionado (sí, Joaquín, por guarro) recibí en mi correo electrónico un documento que me dejó con la misma sensación que se quedaba Joaquín cada vez que yo le mandaba una foto del Turbón, de su Turbón.

El muy puñetero, que ya me había emocionado un mes antes con un conmovedor vídeo de su paso por el Huesca, ahora me levantaba dos metros sobre el suelo como al jugador del Sporting en el instante 5:50 del citado cortometraje.

Llegados a este punto, yo debía cumplir la promesa, superar mis vergüenzas y publicar su escrito en mi abandonada bitácora pero, dado que las aguas bajaban algo revueltas en lo futbolístico por Huesca, decidí dejarlo estar. Temí tener que purgar tamaña deslealtad con algún plan de choque de entrenamiento abdominalístico pero parece que a Joaquín le bastó con la satisfacción de haberme hecho un caño en lo que él consideraba mi terreno.

El pasado domingo, cuando el colegiado pitó el final del partido contra el Huracán que certificó el regreso de la SD Huesca a Segunda División me acordé de ti, Joaquín, y sentí que, con las aguas más tranquilas, había llegado el momento de cumplir mi promesa y dar voz Desde el Salto de Roldán al texto que escribiste.

Mereces que todo el mundo conozca lo mucho que llevas dentro. En el campo serías un poco "torroquero", amigo, pero fuera de él eres un auténtico artista y, lo más importante, siempre un tipo noble, una buena persona.

Gracias Joaquín :-)

Ps.: Creo recordar que la preciosa foto de la cabecera la saqué del Heraldo de Huesca así que o bien Rafa Gobantes o bien Javier Blasco fueron los artistas. Si alguien ve alguna foto suya, que me lo diga y rendiré el debido crédito.

La promesa que no cumplí a Joaquín Sorribas (2/3) (texto de Joaquín Sorribas)



Es realmente especial crecer en el corazón del Pirineo. Adquirir esos aprendizajes más básicos en Abella, los que marcarán toda tu vida. Mi pueblo es un recóndito paraíso de 10 habitantes, a 1400 metros de altura, sin conocimiento alguno de la destructiva huella humana, allí impera la tradición.

La infancia se desarrolla de un modo natural , que no normal. No hay pandillas,  ni quedadas en la plaza,  ni fútbol en la cancha, ni secretos a tus amigos. Allí se cazan zorros con un “Jack Terrier”, se trepa a las copas de los arboles buscando sorpresas en los nidos, se monta a caballo, antes casi de poder ensillarlos, se pescan truchas a mano y los partidos de fútbol son en una era: “tú contra mí”. Las mascotas que conozco no son caniches,  peces de colores, ni hamsters. Son búhos reales, rayones, perdices o ardillas. 

Cuando creces con los animales, las únicas normas sociales que aprendes son las leyes que marca la naturaleza, filtradas e interpretadas  por mi hermano mayor y ángel de la guarda, Héctor. Jugábamos y aprendíamos al libre albedrío, salvajes e indomables. Desde los 3 añitos escoltados por un mastín del Pirineo que jamás nos abandonaba.

A los 14 años, llega el primer cambio brusco en mi vida de contrastes,  había que seguir estudiando. Hora de ir al SEMINARIO (Antigua sede del Alto Aragón) a dos horas de Abella. Internado religioso, con horarios estrictos, disciplina férrea, normas sin mucho sentido y poco lugar para la espontaneidad.

Yo fui un  “novato” atípico, sin privilegios pero tutorizado por Héctor, el auténtico  “Che Guevara” de los internos, líder de la rebeldía  contra la disciplina opresora de los curas.
Recuerdo una lucha subliminal e implícita contra los curas, intentando pasar desapercibidos pero buscando constantemente que sangrara la herida. El ingenio de las travesuras contrastaba con la ingenuidad de la edad y nuestra mínima maldad, así que el final era siempre el mismo. Expulsados del internado unos días y castigados sin salir del seminario una semana. El carácter aditivo de los castigos convertía las semanas en meses. Esos ostracismos alimentaban la causa de los internos e iba sumando adeptos a la rebeldía. Ese era el internado del Seminario.

Uno de mis innumerables castigos supuso sacrificar los recreos  para completar  una redacción sobre los 10 mandamientos. Con 14 años mi primer mandamiento  en el seminario y quizás el único era  “descubrir un cuerpo de mujer”. Las casualidades me llevaron a la clase de C.O.U y mi suerte al pupitre de “la musa del Seminario”, la bella L. Los internos la admirábamos desde la sombra, 4 años eran demasiados para capturar su atención.

Creo que es tan peligroso “el que a nada teme” como “el temido por todos”, yo era de los primeros y mi osadía me llevo a profanar sus libros de texto, grafiteé sus portadas con mi admiración, rellené todas sus tapas!!!. Obvio, mis palabras no serían las de un gentelman, ni era el lugar adecuado, así que pronto entraría en cólera y buscaría al responsable. Su gran amigo, consejero y protector era Nacho, se unió a la causa y tan pronto supieron que yo era el causante me dio el primer “tirón de orejas”.

Recuerdo perfectamente ver un tío alto y enfadado, con un tono elevado, postura agresiva, pero los improperios eran elegantes, la mayoría nunca los había escuchado, pero el mensaje era claro,-había sido un “niñato irrespetuoso y debía pagar”- de ahí  la bofetada. Me dejo perplejo e impasible. Raro en un adolescente de “gatillo” rápido y acostumbrado a la pelea, sobre todo con mi hermano, con fatal pronostico para mí. Pero esa vez no, aguante el chaparrón, me puse colorado y me fui con el rabo entre las piernas.

Creí detestar a ese chico de C.O.U, para los internos, los externos eran unos “pijos” y si hablaban como, el tal Nacho, apaga y vámonos!. Por supuesto mi admiración por L. no decreció!!

A parte de las chicas de C.O.U lo mejor del seminario era la liga interna que enfrentaba a todas las clases del Alto Aragón. Yo estaba recién fichado por la SD Huesca juvenil y nuestra clase de 1º del Seminario  reunió una buena camada, la “los cachorros del 78”, mucho futbolero de pueblo lleno de “rasmia”

Supe que adquiriría mi venganza, marqué en el calendario el partido contra C.O.U del seminario!!. Eran un grupo de larguiruchos. Ahí estaba mi futuro amigo Nacho. Su juego se asemejaba al de un ave zancuda con algún detalle tipo  “Ibraimovic”, parecía poco ortodoxo pero tenía sentido del juego.

Cualquier  aficionado al fútbol, conoce sus códigos morales. Recibir un "caño” significa que apuñalen tu honor durante un segundo, así que mis dos caños fueron, para mi alma, suficientes para saldar la deuda de aquella bofetada. Lástima que no estuviera L. para verlo!!.

Me marché del Seminario y tardé unos 10 años en volver a Huesca, atraído por el magnetismo de los colores de mi tierra. Llegaba curtido, menos “asalvajado”,  más “domado” por la presión social de las 8 ciudades que recorrí, intoxicado por el “postureo futbolístico” y con muchas ideas rebotando en mi cabeza tras varias carreras universitarias, vamos, un lío. Solo el olor al arribar  a Abella, ser recibido por los perros y mirar a los ojos a mi familia me devolvía mi esencia, que se empañaría de nuevo al partir. 

¡Mezcla extraña!, ¡Conflicto eterno!; 

“Mi alma salvaje me acercaba a la incomprensión social en las grandes ciudades y mi adaptación social me alejaba de mi esencia”.

Tardé en acercar posturas. Recurriendo a los valores, aunque mis apariencias me seguían traicionando de vez en cuando.
¡¡¡Fue una temporada que estaba ávido de conocer personas diferentes, profundas, de corazón!!!.

Me reencontré con Nacho, desde el principio me impresionó. No era común la forma de apasionarse con su escuadra, de sentir las derrotas cual jugador que yerra y hace perder a su equipo, de acompañar a los azulgranas en sus desplazamientos casi más veces que el propio delegado. De los aficionados de verdad, de los de siempre, desde la época de Pedro Braojos, pasando todas las etapas con el mismo fervor,  aunque con la valentía de mostrar su inconformismo.

 Retomamos el contacto poco a poco. Pronto sería un apoyo especial, de los que siempre están. Cuando la moda te aparta un poco del candelero, cuando las circunstancias te tumban en la lona, los “de verdad” siguen creyendo en ti, siguen aportándote una energía revitalizante con sus buenos deseos y siguen defendiéndote. Pero también era especial porque, como en el Seminario, no tenía reparos en tirarme de nuevo de las orejas.-“te he visto timorato”, “no me ha gustado ese balón que has perdido”, “para mí eres el cuarto mediocentro”, “casi matas a uno”-. Gracias a Dios, las palabras sólo suponen el 5% de la comunicación, son otros factores como la prosodia, el tono o el lenguaje no verbal los que delataban su cariño, sus críticas abrían mis canales emocionales  y dejaban llegar esas palabras casi hasta el alma.

Ya no era "un pijo”, era “un gran tío”.

Empezaba a aflorar la crisis del 2008, nacía la sociedad llamada “de la incertidumbre”, donde las estabilidades se vuelven efímeras o ilusorias, tocaba  prepararse para tolerar y pelear cualquier circunstancia incierta que en un segundo cambiaba todos los planes. No era fácil encontrar personas que miraran más allá de su ombligo o se que comprometieran sin una retribución directa.

Nuestras conversaciones aumentaban y mejoraban. Se atisbaba en Nacho un fondo de armario lleno de buenos valores, sin pelos en la lengua para manifestarlos, con formación en la palabra para adecuarlos y un gran sentido de la justicia para enfrentarlos.
No era común un tipo tan idealista y con tanto sentido de la justicia en un momento tan práctico, donde sólo quedaban fuerzas para remar hasta la orilla. Muchos espíritus como el suyo unidos podrían cambiar el mundo, desafiar la injusticia y crear gestas de esas que paralizan desahucios, obligan a dimitir al presidente del Racing o que paran un cementerio nuclear. 

Mete el hocico en muchos los líos públicos, con elegancia, eso sí.
Y digo líos porque quizás, la verdad social sea una de las grandes desconocidas. Para mí, no existe la verdad absoluta en el ámbito social y menos en una situación concreta, de ahí los grandes malentendidos, “mi verdad contra tu verdad aquí y ahora”. 

El ser humano no copia la realidad en su cabeza, sólo interpreta los estímulos, para sí relevantes, y el resto lo reconstruye. Qué diferente ven una misma “cosa” dos personas distintas. Podrían discutir durante una vida defendiendo como han vivido la misma situación.

Sólo el tiempo es capaz de validar o refutar. Pero hay  atajos, heurísticos cognitivos para no esperar tanto; La trayectoria vital de una persona avala su palabra, su defensa a ultranza y con agresividad muestras falta de argumentos, si eres capaz de respetar, de aceptar de moderar tu tono significa señala una verdad firme.

Por todo esto, creo, que una persona que se atreve a manifestar públicamente “su verdad”,  lo hace con respeto, elegancia, prudencia y sin complejos ante el poder es digno de admiración y de ser considerado, si además sus ideas son compartidas por un gran número de personas, estamos ante un líder. Esa es la madera de Nacho. Una persona comprometida con una valiosa “verdad”.

Siento, que hoy en día, el pueblo llano tiene mucho que decir y para ello se necesitan valientes que no lleven espada, pero que su pluma sea respetuosa y precisa. Admiro a Nacho porque yo soy de lucha directa, de guerra y de combate, pero no soy capaz de minar indirectamente, desde los cauces democráticos y respetuosos. Seguro de que no se conseguía nada, pero ya empiezo a creer gracias a tipos como él y situaciones cotidianas que tiñen los medios de comunicación.

Ojalá ahora que el mundo es global y las redes sociales acercan la palabra cualquier individuo a todos los rincones, tipos como Nacho nos enseñen el poder popular, la fuerza de la unión y la capacidad de crecimiento de la crítica. Se le puede tirar de las orejas a cualquiera, no sólo a mí.

Un gran hombre como Nacho siempre tiene a su lado una gran mujer, I.
Agradecidísimo por su visita a Toledo, me ha sorprendido muchísimo lo bien rodeado que estás amigo. El interior de las personas es capaz de modificar el exterior, una especie de Ley de la atracción, los bien rodeados tienen un gran corazón.

Te deseo todo lo mejor. Un placer haber cruzado tantas veces nuestras vidas.

Joaquín Sorribas Ariño

La promesa que no cumplí a Joaquín Sorribas (3/3)

Emigrar al Seminario para hacer C.O.U. tras casi tres lustros en el regazo de San Viator fue sin duda un soplo de aire fresco: Suelo de madera, techos altos, unas vistas privilegiadas de la Sierra de Guara... También Agustina, las bravas del Colegio Universitario, los caramelos del despacho de Cabrero, las interminables tertulias en el Quijote. Y los internos, colectivo que ya un año antes había irrumpido en mi vida en la forma de un gran amigo -si no el mejor- y que abarcaba desde futuros pastores de la Iglesia a lo más "asilvestradamente indisciplinado" (definición textual del Director de la institución): los hermanos Sorribas.

Amén de compartir a Don N. como objetivo preferente de nuestras fechorías adolescentes, mi relación con la pareja de hermanos iba poco más allá de los pasillos o de los múltiples eventos deportivos que se organizaban, supongo, para tratar de bajar nuestros ímpetus hormonales. A Joaquín lo recuerdo con el pelo estilo "casco". A Héctor con prominentes patillas y unas botas cuyas huellas aparecieron misteriosamente sobre el capó del profesor de religión. Y a ambos fingiendo interés en el intrascendente partido de voleibol que disputábamos los de dibujo contra los de biología, pocos minutos antes de que Don N. fuera alevosamente atacado por dos individuos - uno en cada extremo de un pasillo estratégicamente oscurecido- pateando un esférico de voleibol.

En apenas un par de años pasé de ver a Joaquín desde la planta primera del Seminario a hacerlo desde la tribuna del Alcoraz. El 6 de octubre de 1996 Joaquín Sorribas debutaba frente a la Cultural Leonesa, con victoria por cierto, en una SD Huesca que por aquel entonces presidía un jovencísimo Javier Tebas. "Antes de saltar al campo se soltó cualquier complejo y rayó a gran altura", plasmó Miguel Ángel Blasco en la crónica del Diario del Altoaragón. En la grada, yo no sé si alucinaba o me retorcía por dentro de envidia. No me acuerdo.


Del Huesca al filial del Valencia y de ahí, previa escala en Binéfar, al del Zaragoza. Y en la capital del Ebro, un reencuentro amargo con el entonces capitán del filial zaragocista cuando en plena fiesta universitaria no tuve mejor ocurrencia que soltar un sermón moralizador, doctrina don N., al deportista. Fue en el recinto de Interpeñas junto a Veterinaria y la perorata fue tan inoportuna como sincera.

Deambulando por Internet, seguí el debut en Segunda de Joaquín con la camiseta del Almería. Pregunté por él en un foro y como certera respuesta, sin texto por cierto, me mandaron un fondo de pantalla que habían diseñado caracterizando al de Abella como un jabalí. Luego Ceuta, Irún y Burgos, con Roberto y su gran amigo Jesús Cabrero. Y el regreso a casa, arrastrado por Rodri hacia una corriente de ilusión que llevó al Huesca a Segunda División con el peaje, eso sí, de una lesión que le privó de competir por el sitio que merecía en el césped la primera temporada en la división de plata.

Indudablemente, están mucho más limpias las rodillas de Villa que las de Sorribas


Con gran emoción pude asistir al re-debut de Sorribas en casa contra el Córdoba (una pena que Antonio Calderón no lo sacara en el segundo tiempo de la Romareda pues estoy convencido de que no se nos hubiera escapado esa victoria) en una temporada sin duda dura para el Capitán. 

Por aquel entonces me encontraba más de una vez con Joaquín en la biblioteca de Villahermosa. Sus entradas y salidas eran fácilmente reconocibles por la algarabía de murmullos que provocaba en parte de la concurrencia femenina. "Hay que ver cómo son los futbolistas. Esas pintas... ¡Y lleva las cejas depiladas!", me comentó sorprendida una zagala que compartió con él mesa de estudio.

Sorribas lleva años recuperando las horas perdidas en su etapa del Seminario

Las redes sociales nos permitieron retomar el contacto. Enseguida, en las primeras conversaciones - breves, entrecortadas y muy educadas- comprobé que el Joaquín seguía siendo igual de indomable frente a las dificultades que frente a Don N. en el Seminario. ¿Reblar éste? Ni hablar

Regresó Onésimo a Huesca. Con él la confianza y la presencia regular en el verde. A los chats nocturnos llegaban hasta las críticas de terceros ("Que dice mi padre que no seas tan bruto, que siempre te sacan tarjeta") en una temporada magníficamente descrita en lo deportivo por la asistencia a Gilvan en Balaídos.

Curiosamente, creo que cuando Quique Hernández lo relegó al ostracismo fue cuando más ejerció de Capitán. Fue cuando más largas fueron nuestras conversaciones y cuando menos hablamos de fútbol y del Huesca. A pesar de la creciente confianza, jamás tuvo una mala palabra para nadie. Sus silencios, me lo decían todo. Y quizás fue respetarlos lo que al final de temporada me trajo como regalo su camiseta con el 15 a la espalda y un olor a colonia de la buena que estoy convencido en el Seminario le hubiera acarreado más de una represalia por moñas.

Tras el efímero paso de Fabri, que volvió a poner en los ojos de Sorri el brillo de las grandes trastadas en el internado, la ruleta rusa de entrenadores disparó a Jorge D'Alessandro al banquillo local del Alcoraz. Las charlas nocturnas que otrora empezaban con exquisito protocolo tenían un "Niño, deja de ligar y hazme caso" como punto de partida, podían terminar filosofando sobre lo humano y lo divino o con un "Cómo te fijas, zorro" si yo le afeaba lo mucho que había peloteado al árbitro para irse sin tarjeta después de impartir un curso práctico a los de la Masía sobre cómo se las gastaban los del Seminario.
De verdad, de verdad, de verdad... Que no lo he tocado
En Huelva, el abrazo más amargo y el desconsuelo vía whatsapp. Él en el bus y yo en la cama sin poder pegar ojo hasta que la batería de su teléfono dijo "Ya vale" como horas antes había dicho la Segunda División a la SD Huesca y días más tarde la SD Huesca al propio Joaquín. Recuerdo que encajé el disgusto en una chopera junto al pantano de Arguis. Recuerdo que el cuerpo me pedía no renovar mi abono y recuerdo la voz seria del Jabalí diciéndome "Eso ni se te ocurra. Del Huesca siempre. Sin reblar"

lunes, 29 de junio de 2015

Detalle a detalle hasta la 2ª División

Imagen de la cuenta de Twitter de Luis Helguera
 
Siempre he pensado que los playoffs se deciden en los detalles. Y que, por nimio que parezca, cada detalle cuenta. 

El Huesca no estuvo fino con los detalles en la final frente al Nástic: Erró el tiro permitiendo que las cámaras captaran el lógico alivio del vestuario por evitar a Oviedo y Cádiz (lógica reacción que para nada menospreciaba al Nástic y que nunca debió llegar a Tarragona) y fijando unos precios que evitaron un lleno en el Alcoraz que deportivamente era necesario. Por no atinar, no se atinó ni en la planificación del viaje de los aficionados a Tarragona, que llegaron tarde y se perdieron los primeros minutos del partido y unos nada desdeñables prolegómenos junto a una hinchada local francamente hospitalaria. Allí, tras un primer tiempo más que meritorio, una jugada aislada (sí, un detalle) suponía el 1-0. Luego, feo detalle no devolviendo el balón, crispación, el 2-0 y una zozobra mental inexplicable que dejó al Huesca sin Manolo, casi sin Carlos David y sobre todo alejaba un ascenso que veíamos a 45 minutos de distancia nada más y nada menos que a un mes vista. 3-1.
Un nuevo sorteo ya sin cámaras (detalle) emparejó al Huesca contra el Racing de Ferrol. Tocaba resetear y el Huesca atinó:  Tevenet supo recuperar al equipo y el club estuvo certero con el anuncio de los precios para el partido de vuelta. Hasta la planificación del viaje del equipo a Ferrol con alto en el camino y entrenamiento en Ponferrada, fruto de una buena relación personal forjada en el pasado por el presidente del Huesca, me parece relevante. Detalles y más detalles...
Luego, el 0-1 nada más comenzar el partido en A Malata, la lesión de Pablo Rey y tres goles adicionales, que pudieron ser más, en lo que sin duda fue la victoria más contundente fuera de casa que se le recuerda al Huesca en el último lustro. 
Del 2-0 de la vuelta me quedo con dos momentos que protagonizó Juanjo Camacho: su arenga en el descanso a un Pablo Pallarés que pasó de la desesperación al gol y su ubicación como central en las postrimerías del partido. Alguno dirá que es una anécdota. Para mí, un detalle.

Un penalti más que controvertido y los pocos centímetros que separaron del gol al postrero remate de Portillo en el Carranza emparejaron al Huesca con el Huracán, club en el punto de mira de muchos por lo escandaloso de lo sucedido en su campo en la eliminatoria frente al Logroñés. El Huesca volvió a acertar y estuvo a la altura tanto facilitando las entradas para los aficionados que se desplazaron a Torrent como en los precios fijados para el partido de vuelta, fomentando - esta vez sí- un lleno histórico en el Alcoraz. Además, el compromiso y el sentimiento del equipo era certeramente trasladado a las redes sociales. Sin estridencias, con humildad, el sentimiento del #VolveremosA2ª calaba no sólo en los aficionados oscenses sino en todos los aragoneses y se reciben muchísimas muestras de apoyo desde Zaragoza. Y eso no es azar, hay mucha alma tras ese detalle.

El 1-1 de la ida dejaba el detalle del regreso de Manolo y el ascenso por decidir donde todos hubiéramos firmado a principio de temporada: en el Alcoraz. 
Semana de nervios, de sentimientos y de saber estar de todos los estamentos del club azulgrana no entrando al trapo del espectáculo pirotécnico que el controvertido presidente del Huracán fomentaba en cuanto tenía oportunidad. Todo cuenta, todo suma. 
Y así, con previsión de lleno, la prensa local volcada y la radiotelevisión autonómica dándolo todo llegó el domingo. Día de partido. Día de nervios.

Por no extenderme demasiado, del partido diré que hasta el minuto 35 estuvo huracanizado, vamos, donde quería el conjunto valenciano: pelotazos, choques, codos, puños, golpes, ... y Fali obsesionado con sacar de quicio a Manolo. A partir del 35, el Huesca intentó echar el balón al suelo pero nos fuimos al descanso con cierta sensación de incomodidad, más por la tensión y lo ajustado del resultado que por situaciones de peligro real.
En la reanudación, tres minutos de delirio con Morillas (vaya temporada la suya) asistiendo a Tyronne y Mainz para abir brecha de dos goles. Los detallazos de Tyronne, qué clase, la salida de Esnáider (otro detalle) y pelea sin tregua, siempre con la incertidumbre que un gol visitante hubiera podido acarrear.

Fue una pena que el pitido final viniera acompañado de una pequeña invasión de campo que nos privó a muchos de compartir la celebración del equipo en el césped. Eso sí, nada ni nadie pudo evitar el abrazo con todos aquellos con los que comparto este sentimiento y que cada uno de esos abrazos (ya fuera real o digital) haya quedado grabado a fuego en el álbum de detalles imborrables de mi vida.

Enhorabuena. ¡Somos de Segunda!